El embalse de Heras: un paisaje armónico antropizado.

Fotografia: Luis Fermín Turiel Peredo ©

Artículo publicado en el Diario Montañés el día 20 de enero 2019.

Todos somos viajeros, caminantes dispuestos a descubrir secretos de otros tiempos en el paisaje que contemplamos en nuestras excursiones. En mis frecuentes salidas de campo recorriendo los paisajes de Cantabria, encuentro numerosos vestigios que, indefectiblemente, construyen un relato del pasado del territorio que se trenza con elementos singulares: un muro, la forma de un prado, un grupo de árboles, incluso la fisonomía de la superficie que pisan mis pies.

Y así, observando los signos del tiempo, descubrí los restos de antiguos estribos a los lados de la carretera N-635 -hoy tristemente desaparecidos por esa indiferencia de nuestra sociedad ante lo que ignora- que me llevaron a seguir la pista de lo que se intuía como un antiguo y desdibujado trazado que se hundía entre las laderas de piedra caliza del Pico Llen y el monte Castillo.

Y así surge el entorno del paisaje de mi elección: el embalse de Heras (Medio Cudeyo), alimentado en su cabecera por las aguas del río Cubón. Se trata de un reservorio artificial, con su interesante dique de gravedad de tierra, cuyo lecho se reparte entre Solares, Heras y Sobremazas, testigo de un pasado próspero en el siglo XIX de la minería del hierro en las faldas del macizo de Sierra Cabarga. Sus aguas continúan hoy sustentado los procesos de una industria del hierro y el acero con la reciente renovación en 2016 del aprovechamiento de este recurso hídrico.

Las orillas del embalse estuvieron jalonadas en ambos márgenes por el tendido de las líneas del Ferrocarril de las minas de San Miguel que, partiendo del barrio de Somarriba de Liérganes, llegaba hasta la ría de San Salvador en Heras. La actual carretera al oeste del embalse aprovecha el antiguo espacio férreo, siendo un agradable recorrido para paseantes.

Este paisaje kárstico, como marco natural, pero a la vez salpicado de vestigios de ingenios humanos, ha sido modificado por el aprovechamiento socioeconómico de los recursos naturales que en él se encuentran, alcanzando en estos momentos un equilibrio en la intensidad de sus usos y su grado de alteración.

Para poder seguir disfrutando de la herencia de nuestro territorio es necesaria una gestión del paisaje, que pueda garantizar la integración racional del medio biofísico. El enclave del embalse de Heras está incluido en el anteproyecto del Catálogo de Paisajes Relevantes de Cantabria dentro del ámbito del Paisaje de Peña Cabarga y Cabárceno.